La hoja de cálculo que lo sostiene todo
Una persona lo sabe, nadie más lo toca y todos tienen miedo de que se rompa. Cuando se va, se lleva el negocio con ella.
Software que funciona el lunes por la mañana. Lo diseñamos, lo construimos y lo mantenemos nosotros — con un equipo que no crece a tu costa.
Alguien decide medir lo que hasta ahora se aguantaba a ojo.
La medida se repite hasta formar una retícula. Aquí empieza a haber orden.
Cada pieza en su sitio y cada dependencia a la vista. Eso es lo que te falta ver de tu negocio.
Lo que ves aquí está en producción. No es una maqueta: son sistemas que aguantan un lunes por la mañana.
Es lo máximo que sabemos hacer hoy. Lo que pidas por debajo de esto, también lo hacemos.
No hace falta que nos expliques tu empresa. Te van a sonar.
Una persona lo sabe, nadie más lo toca y todos tienen miedo de que se rompa. Cuando se va, se lleva el negocio con ella.
El programa de facturas no sabe nada del almacén, y el almacén no sabe nada de lo que has vendido. Alguien lo copia a mano cada día.
Funciona. Pero hace ocho años que nadie lo toca, no hay nadie que pueda tocarlo, y cada año que pasa es una apuesta.
VeriFactu, protección de datos, facturación electrónica. Cada cambio legal es una llamada urgente y una factura que no habías previsto.
Te cambia el precio, te cambia las condiciones o desaparece. Y tú no tienes nada que decir porque lo que es tuyo no lo es.
Desde el diagnóstico hasta el mantenimiento. Sin catálogo cerrado: cada empresa tiene su agujero.
Miramos qué tienes, qué te cuesta y qué te expone. Salimos con un mapa y una lista, no con una factura grande.
Construimos el software que te falta —o el que tienes, rehecho— y lo enganchamos a lo que ya funciona.
Actualizaciones, normativa, copias e incidencias. El sistema sigue vivo porque alguien responde de él.
Antes de vender nada, lo usamos en casa. Si no nos sirve a nosotros, no te lo ofrecemos.
Gestión completa de restaurante: pedidos, cocina, caja y ticket conforme a VeriFactu.
El mismo criterio, aplicado a la cabina de estética: agenda, ficha de cliente y caja.
Media hora para entender tu caso vale más que cualquier presentación comercial.